La magia de compartir un cuento

La magia de compartir un cuento

Por María José Camus, psicóloga del Programa “Aprender en Familia” de Fundación CAP

Si nos detenemos un momento y buscamos en nuestros recuerdos de infancia, podemos encontrar alguna experiencia significativa ligada a un cuento, quizás una historia que nos contaba un abuelo, nuestros padres, un profesor o un amigo. Esta es la magia que tienen los cuentos, están ligados a nuestra memoria afectiva y se guardan ahí como pequeños tesoros. ¿Pero cuál será el ingrediente principal que hace de esta experiencia algo significativo y trascendente? Uno de los elementos principales es la posibilidad que nos dan las historias de vincularnos amorosamente con otro.

Cuando los padres narran una historia a sus hijos, les leen un cuento o miran juntos las imágenes de un libro, les regalan un momento de cercanía y afecto transmitiéndoles tranquilidad. Se disfruta así de un instante en el que lo que importa es estar juntos, aunque sean cinco minutos o lo que dure ese relato. Esa magia permite viajar y descubrir juntos otros mundos, conocer escenarios que los padres visitaban cuando niños, a través del tono de voz, de una risa y las palabras.

Compartir de esta forma con los niños puede traer, además, múltiples beneficios para ambos. Podemos poner a prueba nuestra imaginación, ampliar el lenguaje, enamorarnos de la lectura y mejorar la capacidad de comprender el mundo que nos rodea. También es posible encontrar  cuentos e historias que nos ayuden a conversar de temas que a veces no sabemos cómo abordar.  Los cuentos, en este sentido, pueden ser grandes ayudantes para la comunicación y el vínculo entre los adultos y los niños, permitiéndonos entrar al mundo de nuestros hijos y conocerlos más. ¿Qué cuento les gusta más, por qué? ¿Qué tipo de temas prefieren escuchar? ¿Cuáles son sus temores? ¿Cuáles sus sueños?

Definitivamente esta puede ser una herramienta muy relevante pensando en nuestro sistema de vida actual. Vivimos en un contexto en el que las exigencias, tanto para los padres como para los niños, son muy altas. Sentimos que tenemos que responder y de buena manera a lo que se espera que seamos como padres y como niños, lo que hace que no sea sencillo darnos un tiempo sólo para disfrutar y compartir estar juntos, tenernos unos a otros y ser una familia única, con una identidad propia, con historias y experiencias comunes  gustos.

Es desde aquí que leer un cuento o compartir una historia en familia en algún momento del día,  ojalá todos, puede permitirnos tejer un puente concreto para encontrarnos, conocernos y querernos más, sabiendo que esto no “nos quita tiempo”. Al contrario, nos brinda la oportunidad de disfrutar y generar, sin buscarlo, una instancia de aprendizaje para todos los miembros de la familia.

La invitación, entonces, es a permitirse este momento de complicidad con los niños a través de los cuentos e historias. Sin duda, en esta aventura podremos acercarnos más a nuestros hijos y volver, por un momento, a ser el niño o niña que fuimos.

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