• Fundación CAP y su programa “Aprender en Familia” entregan recomendaciones a padres y apoderados para enfrentar el estrés de las pruebas de fin de año en sus niños. Apoyo incondicional, entregar seguridad y no sobredimensionar la importancia de estas evaluaciones son claves.

En pleno fin de año y con el ajetreo propio de esta época, los padres además deben enfrentar un reto extra: apoyar a sus hijos e hijas en los exámenes escolares. ¿Cómo ayudarlos?, ¿hasta dónde exigirles?, ¿cómo reforzar la confianza en sí mismos?

Lo primero es que sientan el apoyo de los padres, indistintamente de sus habilidades o cómo les esté yendo en el colegio. El rol de los apoderados va mucho más allá de preparar las pruebas de fin de año, ya que su preocupación se debiera reflejar siempre. Ellos deben enfocarse en la formación de hábitos y rutinas frente al estudio, fomento de la lectura desde los primeros años de vida, refuerzos positivos frente a los desempeños y tener altas expectativas de los logros de sus hijos.

Es tarea de los adultos no sobredimensionar la importancia de los exámenes finales. Muchas veces son los padres y madres que, en su afán de cooperar, se preocupan más allá de lo necesario; se consiguen las materias, preparan material, conversan con otros apoderados de las pruebas y se angustian por los resultados que su hijo pudiera obtener. Al ver a sus padres tan preocupados, los niños se agobian y sienten que estarán expuestos a una situación que, sin la ayuda de ellos, no podrán solucionar.

Es importante enseñarles desde chicos a prepararse y ser responsables, no a última hora. Reforzarles que si durante el año han podido cumplir, lo más probable es que este sea el momento de obtener frutos.

¿Cómo ayudarlos?

-Mientras son pequeños necesitan un apoyo directo: revisar su agenda o libreta de comunicaciones diariamente, leer con ellos, corregir las tareas, etc. El apoyo va cambiando de forma en la medida que van creciendo, fomentando la autonomía, dándoles mayores responsabilidades y privilegiando la supervisión y reflexión frente a sus aprendizajes.

-Previo a los exámenes, se recomienda continuar con la misma rutina de hábitos de estudio que se ha tenido durante el año, junto con reforzar positivamente al niño frente a sus desempeños.

 -También es importante estudiar en un lugar tranquilo que permita concentrarse, jamás con televisión o radio, ni pendiente del celular.

-Dormir las horas necesarias, alimentarse bien y hacer ejercicio son condiciones que permiten enfrentar de buena forma el fin de año.

-Si un niño se pone nervioso, lo mejor es ayudarlo a prepararse adecuadamente, lo que le dará seguridad. Si los padres les transmiten ansiedad a sus hijos e hijas, ellos enfrentarán el momento de la evaluación con temor y angustia. Por el contrario, si se les transmiten altas expectativas, se refuerza positivamente su esfuerzo, se enfatiza la importancia de lograr aprendizajes más que sólo una nota, los niños no deberían estar nerviosos.

-Los adolescentes ya debieran ser más autónomos frente a su proceso de aprendizaje, sin embargo también necesitan acompañamiento, pero de una forma diferente. Los padres pueden conversar sobre lo que están aprendiendo, generar discusiones y reflexiones en familia frente a distintos temas, así como preguntarles qué ayuda concreta necesitan. Si requieren supervisión es bueno acordar con ellos los tiempos de estudio. Ayudarlos a planificarse con anticipación para que tomen conciencia de lo que viene cada semana y hacer un calendario de actividades. Incluir también los momentos de relajo como el deporte, actividades sociales, etc. de manera que pueden anticiparse y organizarse sin mayor estrés.

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