Mes del libro Fundación Cap

 

Reunir a padres e hijos en torno a las letras es el objetivo de las estrategias “Mi familia cuenta” y “Leer en familia” de Fundación CAP con su programa “Aprender en Familia”, en una nueva conmemoración del Mes del Libro.

Disfrutar de un cuento relatado con gracia, dejar a los niños escoger qué leer e incluir opciones como cómics y revistas para los mayores, son algunas sugerencias para hacer de la lectura un placer y no un deber.

En abril conmemoramos el Mes Internacional del Libro y qué mejor para celebrarlo que reuniendo a la familia en torno a una buena historia. Así se desarrolla la imaginación, aumentan los conocimientos y se descubren palabras nuevas, entre otros múltiples beneficios.

Según un estudio del 2015 de Fundación La Fuente, el 80% de los niños reconoce que le gusta leer, pero un 35% no encuentra el material bibliográfico que le interesa. Un 16% lo hace por obligación y un 4% ni siquiera lee lo que le solicitan en el colegio. Un desafío país del que Fundación CAP y su programa “Aprender en Familia” se hace parte a través del fomento de la lectura involucrando a los padres, con estrategias según las edades: “Leer en familia” en escuelas básicas y “Mi familia cuenta” para salas cuna y jardines infantiles.

La iniciativa ha tenido positivos resultados. Así lo manifiesta la directora de la Escuela República del Perú de San Bernardo, Marcela Valenzuela: “El programa ha dado respuesta a muchas necesidades que tienen los establecimientos para incentivar el compromiso de los padres en los procesos de lectura de los niños, que finalmente es un hábito en el que participamos todos”. Con niños en edad escolar se creó un “Club de Lectura” con entretenidas revistas infantiles que se prestan para la casa, así como de diversos temas para los apoderados.

Con los jardines y salas cuna, el foco es que los padres o apoderados lean junto a los niños los libros de “Mi familia cuenta” que el jardín infantil les envía regularmente. Estos libros han sido seleccionados por Fundación CAP, especialmente para cada grupo de edad, y los acompaña una ficha en la que se dan sugerencias a los adultos para aprovechar al máximo esta instancia de vínculo y aprendizaje. Junto con esto, algunos apoderados asisten a un taller para capacitarse y fortalecer sus herramientas como narradores y contadores de cuentos. Patricia Fernández, apoderada del Jardín Los Guindos de Talcahuano, comenta su experiencia con el curso de su hija de 2 años. “Tuve que buscar las herramientas para relatarles una historia entretenida. A mí siempre me han gustado las manualidades. El primer libro fue el ‘Conejito Picarón’, así que fabriqué figuritas con algodones y busqué el modo para capturar la atención de ellos y, la verdad, ¡dio resultado!”, recuerda entusiasmada. Destaca que después otros apoderados siguieron esa misma línea, disfrazándose, bailando y actuando para contar cuentos a los niños del jardín.

Las educadoras valoran el aporte de los padres. “Le hemos sacamos el jugo a ‘Mi Familia Cuenta’ y la recepción de los apoderados ha sido bonita. Se transformó en una excelente herramienta para trabajar en conjunto e involucrarlos en los procesos de sus hijos, que tuvieron cambios increíbles.

Están más atentos a estímulos y sensaciones y han desarrollado su lenguaje de forma exponencial”, describe Jocelyn Solar, educadora del Jardín Dulce Melodía de Colina.

Espacio de goce familiar

La psicóloga del programa “Aprender en Familia” de Fundación CAP, María José Camus, es enfática en destacar la importancia de incorporar a la familia en la lectura, sobre todo en los ciclos iniciales, asegurando que “es ahí donde se da un encuentro que es único y cotidiano, lo que facilita la adquisición del hábito de la lectura. Cuando hay algo que a los niños/as les gusta mucho, les dan ganas de repetirlo todos los días. Además si las personas cercanas le otorgan importancia a los libros y demuestran su gusto por la lectura, este es el mejor ejemplo. Por ello, explica, disfrutar juntos una historia es regalarles a los niños un momento de encuentro, un espacio para demostrarles afecto y transmitirles la posibilidad de sentirse seguros y tranquilos.

Además, permitir que los niños elijan los libros que les gustan puede ayudar a conocerlos más y fortalecer el vínculo con ellos. Lo mismo ocurre al dejar que participen activamente de la historia, que comenten o pregunten durante el relato, o al procurar crear un espacio afectivo entretenido, donde se respeten los ritmos de cada niño y que leer no se transforme en una obligación.

Finalmente, María José Camus aconseja que con los hijos más grandes la tarea de los padres será “descubrir cuáles son sus intereses, sus temáticas preferidas y recomendarles un libro que a ellos les guste o incluso uno que les haya gustado a su edad. A partir de este reconocimiento mutuo pueden compartir y generar espacios gratos en torno a la lectura. Es importante abrirse a diversos tipos de textos, los cómics, revistas de deporte, de música, noticias, etc., estos son una buena alternativa para fomentar su gusto e interés por la lectura.

El programa “Aprender en Familia”, creado y desarrollado por Fundación CAP, ha beneficiado a 28 mil niños y sus familias, de un total de 60 escuelas municipales en las regiones de Atacama, Coquimbo, Metropolitana y del Bio Bío, desde 2010. Su principal desafío es potenciar el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes –en su mayoría con alta vulnerabilidad social– involucrando a sus padres y/o apoderados en su proceso educativo. Con una duración de tres años, es un programa único en Chile. Desde 2016 comenzó a aplicarse en 21 jardines infantiles de las regiones Metropolitana y del Bío Bío, sumando así a 1.700 niños, de los 6 meses a los 5 años. Contempla el trabajo en tres áreas: Vincular al establecimiento educacional con las familias, capacitar a los padres para potenciar sus habilidades parentales y fortalecer las redes de apoyo.

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